Para concluir
Para concluir:
Para concluir:
El discurso de odio no solo hiere con palabras, sino que también deja cicatrices invisibles en la convivencia y en la empatía. Por eso debemos pensar y tener cuidado cada vez que decidimos hablar sobre ello o también cada vez que elegimos callar ante él, ya que permitimos que crezca la indiferencia y se debilite el respeto.
Reflexionar sobre cómo hablamos y cómo escuchamos es un paso esencial para construir una sociedad más justa y también donde las diferencias no sean motivo de violencia, sino una oportunidad para aprender y convivir en paz.
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